Que comience el viaje, estoy de regreso en casa, en Guatemala.

La verdad es que no es mi casa, no tengo la más minima idea de dónde estoy, y lo peor es que no tengo ni idea de cómo moverme en ella sin un carro. Las personas no entendían el por qué yo quería venir a Guatemala en mi ruta., y para ser sincera por algún tiempo yo tampoco lo sabía. Yo solo sabía que era lo que Dios deseaba que yo hiciera; luego de orar al respecto escuche la voz de Dios deciéndome que las personas que El estaba trayendo a mi vida en este equipo me iban a cambiar, me ayudarían a sanar de mi pasado.   Pero en estos primeros días acá, yo he podido ver otra razón por la cual Dios me quería en Guatemala.

Primero, las personas en mi equipo son todas diferentes, cada uno es único en su modo de ser y todos tienen algo que me ayudará a crecer como Cristiana y como persona. Cada uno de los cuarenta y tantos en mi equipo han estado cambiendo mi vida en tan poco tiempo, imagínense lo que sucederá en 9 meses! Dios realmente los está usando para cambiarme. Mi equipo de seis damas que en verdad amo, cada una es única y especial y yo podre crecer aprendiendo de ellas. Ellas son una bendición en mi vida.

Segundo, al principio de este blog, les conté lo perdida que estoy en mi propia ciudad y cómo no tengo ni idea de cómo moverme en ella sin carro, lo cual déjenme decirles, es un reto grandísimo. Estoy aprendiendo a conocer un lado de mi ciudad completamente diferente, uno que nunca había visto, yo sabía que estaba allí pero nunca me importó. Nunca hice algo por ello aún cuando yo sabía que quería ser misionera, yo nunca hice algo por mi ciudad, yo estaba enfocada en las montañas y las aldeas, y nunca pensé en la ciudad como un lugar de necesidad. Ahora entiendo que esa es la verdadera razón por la cual yo estoy en este ministerio, por ello es que estoy con las personas con las que estoy.

Estoy trabajando en la Ciudad de Guatemala, con el Ministerio Street Revolution. Uno de nuestros ministerios, en el cual estuvimos el viernes pasado, es simplemente ir a las callen en la terminal de buses y cantar y jugar con los muchachos que se encuentren alli. Ellos viven en la calle, literalmente tienen sus camas en las aceras. Pasamos dos horas jugando UNO con ellos y cantando en español e ingles. Dos de los muchachos que conocimos son Gerson y Cristian, estuvieron jugando con nosotros y muy felices de hablar con nosotros en Spanglish, jugamos como cinco rondas de UNO mientras Claire tocaba su guitarra. Despues de algunas rondas comenzamos a cantar en ingles una de nuestras canciones favoritas del campamento de entrenamiento; a ellos les encantó y como entienden un poco de ingles comenzaron a cantar con nosotros tambien. Luego decidimos que podiamos cantar algunas partes en español, y así lo hicimos! y ellos estaban super contentos. Reina se unió a nosotros y le agregó algunas partes, nunca antes había esperimentado algo como eso, fue un momento lleno de gozo y esperanza. Mientras haciamos todo esto, algunos de ellos estaban drogándose lo cual rompió mi corazón, esto cambió mi corazón hacia estas personas. Antes de esta semana, nunca me había llamado la atención trabajar con jóvenes, eso no estaba en mi corazón yo solo quería trabajar con bebes y niños pequeños, pero después de ver la realidad de la juventud guatemalteca, después de estar allí, luego de ver sus sonrisas mientras pasamos tiempo con ellos, my corazón cambio y ahora puedo dedicar my tiempo aca a estos jóvenes tanto como quiero hacerlo con bebes y niñitos.

En solo 5 días Dios ha cambiado mi mente en tantas formas. Me ha hecho llorar, reir y me ha permitido ver a travez de sus ojos la realidad de la vida. Me siento bendecida de estar en el lugar en que estoy, con las personas que estoy. Yo se que Dios tiene planes enormes para nuestra vida aca en Guatemala y no puedo esperar a verlo y compartirlo con ustedes. Les agradeceré oren por mi equipo mientras trabajamos en las calles cada semana, también oren por las personas con las que nos encontraremos para que sean tocadas por Dios.

Con amor,

Mafer